Por hablar.

sábado, 29 de enero de 2011

Cosas pequeñas

Me encantan esas pequeñas cañas saladas rellenas de mierda que ponen en las bodas y eventos varios, saladitos creo que los llaman. Tenía que decirlo, ¿cómo puede algo tan pequeño estar tan rico?









También me gusta acostarme a las 4.00 de la mañana después de una emocionantísima partida de Shogun con mis amigos para levantarme a las 7.50 a desayunar y estar estudiando a las 8.30

Cosas de la vida.

Y limarme las uñas, también me gusta mucho.

Y la música de Damien Rice

Cosas "pequeñas" de la vida.

jueves, 20 de enero de 2011

Princesa


Yo no soy una princesita estirada, con la piel translúcida y pecosa, con las manos finas y una cinturita de avispa. Nunca llevaré vestidos bonitos ni collares de perlas, no tendré un séquito de admiradores ni elegiré pretendiente. No sé nada sobre protocolo, sobre los modales de una señorita, sobre qué cubiertos hay que poner a qué lado del plato, ni cómo comerme un muslo de pollo en una cena de gala. No duermo con largos camisones de seda, ni llevo corsés, ni tengo un amante veinte años mayor que me abraza como a la hija que nunca tuvo. No protagonizaré una historia de película, ni me escaparé con mi amante, ni reinaré en un idílico país. No soy una jodida muñeca.

Soy una cría achaparrada, con la piel morena y llena de granitos, con manos de dedos morcillosos y una cintura de la que mejor no hablar. Siempre voy en vaqueros y camisetas, no tengo pulseras ni collares. No tengo ni quiero pretendientes, porque doy miedo la mayoría del tiempo. Sé extremadamente poco sobre un rango muy pequeño de cosas: música, literatura, una micra de historia y apenas un quark de medicina. No me importan las formalidades, la fachada, la apariencia me trae sin cuidado. Duermo en bragas y suelo ir en chándal, y no suelo conseguir lo que quiero. No voy a protagonizar una historia idílica y maravillosa, sino mi propia vida. Soy una persona, y voy a cambiar el mundo. Aunque a veces me dan ganas de mandar al mundo a la mierda y que se cambie él solo. Pero aún así lo voy a cambiar, mejor si puede ser en zapatillas de casa.





[I can't take my eyes off you]

martes, 11 de enero de 2011

Boca que arrastra mi boca

Otra perla de esta señora, ésta me gusta incluso más que Madres e Hijas. Hay que ver, la de talentos ocultos que hay por ahí.

http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=593318


Boca que arrastra mi boca

27/10/2010 ROSA Cullell


La suya es fina, una raya donde cuesta encontrar el perfil de los labios, y permanece oculta bajo la barba. Cuando sonríe con sorna, los extremos se curvan hacia abajo, dejando entrever unos dientes manchados por el tabaco o quizá sea por los años, pues el hombre pasa de los 70. Es una boca que no debe atraer otras bocas, por lo que está siendo utilizada por su dueño para lanzar exabruptos y pensamientos de viejo verde. A esa boca, que responde a las instrucciones del cerebro de Javier León de la Riva, alcalde de Valladolid, le gusta pronunciar con voz potente, a ver si nos asustamos o le reímos la gracia, palabras como paja o condón; disfruta diciendo "por mis cojones" y calificando a los demás de "hijos de puta". Las mujeres vallisoletanas pensaban hasta la semana pasada que era un político machista con incontinencia verbal, como tantos otros. Y no todos son del PP. ¿O ya nos olvidamos de que Alfonso Guerra llamó "señorita Trini" a la ministra de Asuntos Exteriores? Ahora, tras sus comentarios sobre "los morritos" de la nueva ministra de Sanidad, en Valladolid creen que no se merecen semejante alcalde. Aunque dudo sobre si les da más miedo que siga ahí o que vuelva a su anterior profesión: ginecólogo. Me cuentan, y lo hacen con un cierto alivio, que sus maridos, hijos y padres también se sienten avergonzados. Los hombres pucelanos, que desfilaron orgullosos ante el féretro de Miguel Delibes, no quieren que una ciudad que se precia de hablar el mejor castellano del mundo se recuerde por las palabras soeces de un alcalde deslenguado. La otra boca, la de Leire Pajín, solo se ha abierto para decir que de sus labios no saldrá "ni una palabra". Tiene labios abultados y sonrisa amplia. Es el tipo de boca que a muchas mujeres les gustaría tener. Y a muchos hombres, besar. Javier León de la Riva ha dejado dichas las peores palabras sobre una boca de mujer. El poeta Miguel Hernández escribió las mejores: "Boca que arrastra mi boca/Boca que me has arrastrado:/Boca que vienes de lejos/a iluminarme de rayos".

Madres e hijas

http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=609292

Una columnita que he leído hoy en el diario córdoba y me ha gustado muchísimo; no es mi caso, pero me ha parecido muy elegante y bien escrita. Os la dejo, atención a esta señora (Rosa Cullell), que escribe como los ángeles.


Madres e hijas

11/01/2011 ROSA Cullell

La mía es estupenda. Va a la universidad, estudia, no bebe, es responsable... Ni siquiera se ha hecho un piercing en el ombligo. Una niña que cualquier familia querría como hija, nieta o lo que fuera. Así es mi hija. Llega a casa al acabar sus clases, me sonríe y se va a la habitación. Vuelve al salón, cargada de bártulos. Se pone los cascos, abre el Facebook y ya he oído todo lo que pensaba decirme. Hola y adiós. Está cansada y quiere distraerse, hablando en su ordenador con conocidos o viendo películas en la red. No, no pretendo ser su amiga, pero quiero que me cuente. Cualquier cosa. En ningún caso pretendo saber de novios, planes, miedos o deseos. Solo que me explique la primera estupidez que le pase por la cabeza. Reírnos juntas. Según mi madre, no pasa nada. Es lo de siempre, lo que ya sufrió ella cuando yo me encerraba en mi cuarto, lo que le sucederá a mi hija si llega a tener descendencia femenina. Precisamente, la abuela y yo, dos mujeres de entre 50 y 74 años, fuimos de compras navideñas y acabamos discutiendo. "Contigo nunca acierto", le dije. "Ni yo tampoco", contestó. Madres e hijas. Tensa relación. ¿Es igual con los padres? ¡Qué va! Ellas son sus niñas. Con los papás hablan incluso durante la adolescencia y también al llegar la juventud, ese instante que creen eterno. A los hombres, sus hijas los miran con buenos ojos. Entre nosotras, sin embargo, se establece una barrera forjada por el desinterés, la competencia o el deseo de no parecerte a tu querida mamá. En mi familia las primogénitas nos llamamos igual. Con nuestra hija rompimos la cadena, pero, por respetar la tradición, mi marido le añadió el Rosa de segundo. A los 12 años, la niña decidió quitárselo. Ser diferente y única. Todas lo intentamos en algún momento. Hasta que un día te miras en el espejo y ves el mismo gesto, esa sonrisa irónica que siempre odiaste. Ya eres tu madre.

domingo, 9 de enero de 2011

Todos los caminos que tomamos se cerraban.

La obviedad, la rutina, el tedio, la predecibilidad, el hastío, el asco, los complejos, lo simple, lo complicado, pero sobre todo lo obvio, le da un portazo en la cara y le rompe la nariz. Sangre, otra vez. Maldito cartílago nasal blando y lábil. Se lleva la mano al aro y se lo arranca. Mamá, me han vuelto a pegar en el colegio, dice cuando vuelve a casa. Pero mamá no está, vive en otra ciudad.
Mamá no está, sólo la ve los fines de semana. Fines de semana, claro. Se limpia la sangre de la nariz y recuerda aquel poema que escribió sobre la anatomía. Le gusta releerlo a veces, cuando necesita no pensar, y le sirve bien. Ese poema es como un ejercicio de yoga que aprendió aquel verano que le dió por hacer yoga; el ejercicio consiste en tumbarse en el suelo, sobre una estera, y cerrar los ojos. Con los talones pegados al suelo y las palmas abiertas hacia abajo, relajando el cuerpo, lo que hay que hacer es empezar de arriba a abajo repasando cada parte del cuerpo, intentando sentir cada centímetro cuadrado de piel, pelo, cada músculo y cada apéndice. La primera (y única) vez que lo hizo, se le fueron veinte minutos sin apenas darse cuenta.
Parece que ya no sangra, pero le va a quedar una fea cicatriz. Otra más, ¿qué importa?. Otra más que acompaña la pequeña bolita de su labio inferior, fruto de un piercing que ella adoraba, pero el piercing no sentía lo mismo. Acompaña las múltiples marcas que aquel accidente de tráfico le dejó, el bosque de estrías que le adorna el vientre, esa pequeña i griega que le decora la barbilla, los restos del acné, las dos pelotitas de sus manos que atestiguan que nación con seis dedos y cayó en manos de un cirujano incompetente, y tantas otras. No importa una cicatriz más.
Se sienta a estudiar y una gota de sangre redonda, perfecta, le gotea en medio de esos horribles apuntes de historia de la medicina. Vesalio y la atención médica en Gran Bretaña. Las corrientes de la patología en el siglo XIX y la trepanación como recurso terapéutico en el paleolítico.

Se levanta y come algo. No quiere seguir, se dice a sí misma. No, hoy no. Coge el cuaderno y presiente que va a escribir algo de valor. El presentimiento se va tan pronto como termina de escribirlo, arranca la hoja y la deja sobre la mesa. La mira, y se ríe. Vaya mierda. Deliberadamente, sopla fuerte por la nariz para romper la costra de sangre coagulada y deja que un reguero de sangre negra y caliente bañe el pésimo poema.

Siente que jamás volverá a escribir nada bueno, nada como aquellos cinco o seis poemas que escribió en un pasado demasiado lejano, aquellas líneas que siente ajenas. Aquello no lleva su firma, se ha limitado a robárselos a un autor apócrifo y desconocido. Un hombre o mujer que languidece en un bar mugriento, bebiendo absenta de mala calidad en vasos de fondo grueso. Un autor sin inquietudes, que escribe cuando el alcohol está demasiado concentrado en su sangre y por las mañanas se siente morir, que duerme acompañado en ocasiones contadas y siempre con muchachas inconscientes que han leído, por casualidad, alguno de sus ebrios y deprimentes poemas. Ese autor podría ser Baudelaire, Verlaine o Rimbaud, o cualquier otro desgraciado caído en las manos de la locura. Quizás Poe.
Piensa que ojalá ella fuera Poe, o Baudelaire. Arruga el papel ensangrentado y lo quema en la chimenea, junto con la pluma que no tiene y con la que no escribe. Tantos deseos y tantas narices rotas por una bofetada de obviedad.

Se sentó y sintió con fuerza, con desoladora intensidad, que jamás volvería a escribir nada de valor. No le importó.

martes, 4 de enero de 2011

That's you

Y no aprendo, desde luego. Eso está claro.
Todo esto... se veía venir, pero duele más de lo que pensaba. ¿Qué importa? He sobrevivido a cosas peores. No serás tú quien me haga caer.











sábado, 1 de enero de 2011

Versión 2.011

Bueno, acabo de volver a casa después de una fantástica noche de año nuevo, y me he decidido a emular un poco a mi querido (y muy admirado) Ter0n []y hacer un pequeño balance de este año 2010 que acaba de terminar.

Supongo que para estas cosas hay que seguir un cierto orden y seriedad; sabéis que eso no va mucho conmigo, asique fuck off.

Ha sido un año bueno, creo. Puede que se deba a mi optimismo patológico, a mi obstinada forma de sacarle cualquier mínima cosa buena incluso a la peor cosa que te pueda pasar. Podréis decirme que es estúpido intentar engañarme a mí misma, decir que el año ha sido impresionante cuando en realidad ha sido una mierda. Sin embargo, es sumamente triste y deprimente empezar un año nuevo pensando y diciendo que el año pasado fue horroroso. No sé, no soy capaz.

Así que diré que fue un año excelente. En el plano académico, sencillamente maravilloso: pasé un mes de junio, con los exámenes de primero de medicina, sumamente tranquilo. ¿Y las notas de primero? Geniales, puedo decir bien alto que me siento orgullosa de ellas. Después de un primer curso totalmente entregada a una carrera que me tiene enamorada, el esfuerzo dio sus frutos: 8.96 de media. En verano, llegaron las prácticas tuteladas, que me hicieron darme cuenta de que he elegido bien. Empezó segundo, un poco accidentado (tuve mi primer accidente de tráfico), pero no hubo más percances. Segundo es un curso precioso, dicen que se ha quedado con el apelativo de "curso bonito" antes del gran monstruo que es tercero. Poco a poco voy sabiendo más cosas, tengo más elementos de juicio y siento que me espera un futuro fantástico.

En el plano emocional, ha sido un año estéril, como tantos otros; bueno, no tan estéril. Me siento orgullosa de la desvergonzada promiscuidad que gasté en verano, pero sexo no es igual a amor, como sabeis. Además, puedo decir que me he enamorado, pero como siempre no ha habido reciprocidad. De todas formas no me importa, tengo demasiadas cosas que hacer como para estar dándole explicaciones a alguien (esto merece un Forever Alone absoluto xD).
Hay más cosas que decir sobre amores, pero no míos. Este año se han roto las tres parejas más cercanas de mi grupo de amigos, las que más tiempo llevaban. Es evidente que para los seis implicados la ruptura ha sido negativa, pero puede decirse que las tres eran necesarias. Ha habido cambios, sí, pero hemos salido reforzados de ella. O al menos eso creo; ahora parece que las aguas están en calma. Aunque no se hallen emparejados, sigo viendo a cuatro de esas seis personas, y puedo decir que son mis mejores amigos en Jaén.

¿Me queda algún plano importante? creo que no. De todas formas, hay más cosas que decir. He perdido bastante peso, aunque parece ser que eso no aumenta mi sex appeal. ¡Pero no me importa! Me quedaré hecha una abuelita solterona y excéntrica, tendré diez o doce gatos y diré cosas incoherentes; eso me parece más divertido que envejecer sonriente junto a alguien, tener hijos y nietos, un perro y un chalé en el campo. He tenido un accidente de tráfico, del cual recuerdo hasta el más mínimo detalle. He cumplido dieciocho años, y ese cumpleaños ha sido sencillamente memorable (no, no me he ido de putas ni me he emborrachado xD). También puedo decir que he hecho un puñado de valiosos amigos en Córdoba, de entre los cuales hay dos seres genéticamente idénticos que son sumamente importantes para mí.

Y la familia bien, creo (xD). Lo dejo para lo último porque la familia siempre está ahí, y siempre son buenos conmigo.

El 2010 ha terminado de forma redonda, con una noche impresionante. Agusto, cantando, jugando, haciendo el tonto, dándole a jonathan el paquete del señor gordo, bebiendo batido de chocolate (SIN ALIÑAR xD), acostarnos a las 8 y a las nueve Gandalf murió, a las 12 en pie y a casa, a escribir esta entrada.

Por último, desearos un feliz 2011 a todos. Que sigáis igual de bien, por lo menos, y si puede ser, mejor que el 2010. Hoy es 1/1/11. :)