Por hablar.

domingo, 13 de mayo de 2012

Si mi magia ya no te hace efecto,
¿cómo voy a continuar? 
Si me sueltas entre tanto viento,
¿cómo voy a continuar? 

martes, 1 de mayo de 2012

10 meses

¡Feliz día del trabajador!

Qué día más extraño. Meteorológicamente, me refiero. En Jaén, sol pero frío, parece que va a llover pero no llueve. En Córdoba, sol y calor, y las calles chorreando (al llegar a la estación todo estaba mojado, como si alguien hubiera tirado accidentalmente un cubo de agua sobre la ciudad). Hoy, primero de mayo, hemos salido a la calle a manifestarnos, a hacer bulto, a expresarnos como hemos podido. Poca asistencia, poca cosa, pero eso será motivo de otra entrada.

En la manifestación estábamos casi en familia; los amigos de siempre, que parece que nuestro punto de reunión últimamente son las manifestaciones, y tú. Viniste con un libro en el bolsillo, por si tenías que usarlo como escudo frente a un policía. Enteramente tú. Tú en estado propio.

Hoy, como cada primero de mes, tenemos una razón más para mirarnos y besarnos con una sonrisa, pero hoy es un poco más especial: hace 10 meses que llamaste a mi puerta. 10 meses que han sido los mejores de mi vida, a pesar de todo lo pasado y de lo que puedas creer en algunos momentos de debilidad.

Venía reflexionando en el tren, y me estaba haciendo preguntas. Es cierto que siento cosas distintas ahora que cuando empezó todo esto, es verdad, pero no es verdad que sienta menos cosas. He descubierto que el amor sigue ahí, no se va nunca, lo que pasa es que ya no duele. Ya no es ese amor que corroía, que comía por dentro, esa necesidad, ese terremoto. Ya no es ese amor turbulento que dolía y empujaba las lágrimas cuando no estabas conmigo; porque, cuando estabas, ya podían cantar salvas los ángeles que a mí me daba todo lo mismo. Ya no es ese tornado; al rugir de las olas lo ha reemplazado el susurro del mar. Al dolor lo ha reemplazado otra sensación: la calma. El saberte cerca, el saberte conmigo, el saberte conocido y a la vez con tanto por conocer. El saberte maravilloso, el saberte dulce, el saberte como un cofre sólo explorado en parte. En definitiva, la calma porque te sé. 

Y como soy una persona que se pregunta muchas cosas, me pregunto si eso será así, si será que te quiero con más calma o será que te quiero menos. Y me contesto a mí misma al instante barajando la posibilidad de hacerte un préstamo sin intereses, a plazo indefinido, de esos 1200 euros del premio por si las cosas con las becas se ponen feas, y el único impedimento en mi cabeza es la cara que pondrían mis padres.

Y me acuerdo de tus besos y del sexo contigo, de las risas, de todo, y quiero 10 meses más como estos. O más.

Gracias :)