Por hablar.

sábado, 26 de marzo de 2011


[...] y arrastrar esa sensación constante de estar herida, desangrándome. De estar haciendo algo rematadamente mal. [...]


Arrastrar la sensación constante de estar herida.
Y fumar, fumar como un carretero.

La sensación constante de estar herida.

domingo, 20 de marzo de 2011

Sin saber


No necesito cerrar los ojos para soñar contigo.

Me sé todos tus pliegues de memoria.

Lo único desagradable de todo esto es el nudo en el estómago, que no se va. NO SE VA. Y tú, tú también eres desagradable, porque sé que tendré que sacarte de mi cabeza con sacacorchos. Cuanto antes empiece, mejor que mejor.

Nunca más

Era una límpida mañana de finales de marzo, y no había dormido más de cinco o seis horas. Abrió los ojos a las nueve, desayunó con unas sempiternas ganas de vomitar y se enclaustró. Tengo que estudiar, se dijo, pero obedeció a su cuerpo (en parte) y no a su cabeza. Hizo un dibujo de él, , o un boceto, y lo guardó en su cuadernito de piel negra. Fue y vino, se aflojó el cinturón, se tumbó en la cama, soñó despierta (con él), le hizo el amor diez o doce veces en un par de minutos, le dijo: "creo que me he enamorado de tí" y escuchó catorce respuestas distintas, todas al mismo tiempo.
Pensó que era horriblemente contradictorio que no pudiera tener sueños durante la noche, que se levantara con el cerebro en blanco; sin embargo, de día no podía controlarse y se encontraba a sí misma cada diez minutos cavilando en posturas extrañas.
A las 11.11 abrió los ojos después de amortajarse bajo las sábanas y se sentó en el escritorio (seguía con las ganas de vomitar), escribió, pensó que le amaba (sentía unos deseos irrefrenables de gritarselo a la cara), leyó el texto que había soltado y se regañó a sí misma (¿qué puta basura depresiva es esta?). Pulsó el botón "Publicar Entrada" y se largó, ahora sí.








Estoy cansada, tengo tantas cosas que dar y no hay nadie con los brazos abiertos... Tengo tanto que darte, que no creo que puedas creerme.

sábado, 19 de marzo de 2011

Simple y llanamente

Hoy no apetece pulir las rimas, las líneas, buscar metáforas, decir que sí cuando en realidad es que no. Así que seré clara:



Creo que me he vuelto a enamorar. No sé si es normal, pero es genial.