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sábado, 12 de mayo de 2018

Hermana, yo sí te creo

Sábado, 12 de mayo, 4:45 de la madrugada, Málaga. 
Vuelvo a casa. 
¡Vaya horas!, pensaréis, ¿dónde va una mujer sola a las cinco de la mañana un sábado? Si es que lo van pidiendo... 
Salgo de trabajar. Desde el viernes a las 8:00 de la mañana, cuando me puse la bata y el fonendo al cuello y empecé la jornada, hasta ahora, han pasado 20 horas y más de cincuenta pacientes. Salgo por la puerta de urgencias con la mochila al hombro y aún con el pijama blanco puesto, con su tímido toque de color en forma de escudo verde del Servicio Andaluz de Salud, porque hoy no he tenido fuerzas para quitarme el uniforme. 

Me duelen las piernas, los tobillos, la espalda, me duele la cabeza, estoy algo acatarrada y no he parado de toser en todo el día. Estoy deshidratada, llevo seis o siete horas sin beber agua. Al menos hoy he podido cenar algo. Estoy rendida, agotada, vapuleada. Soy una sombra. 

Voy pensando en ellos, como siempre. Voy pensando en los pacientes, en sus caras, en sus dolores y en sus analíticas catastróficas, rezando por no haber cometido muchos errores esta noche y por haber ayudado, al menos, a uno de ellos. Sí, rezando, porque cuando se trabajan veinte horas seguidas, el cometer o no errores depende casi únicamente de cómo de fuerte seas capaz de rezar. 

Subo la calle arrastrando los pies, giro a la derecha y veo la esquina de mi casa de lejos. Por suerte, vivo cerca del hospital. Apenas hay trescientos metros de calle, pero encuentro en mi camino un muro. Un grupo de personas, al principio me parecen una turba enfurecida, y luego parpadeo y me doy cuenta de que son seis o siete hombres (quizás ocho, o diez). Están sentados alrededor de un banco y sobre él, algunos de pie, y hasta hay uno que hace equilibrios imposibles sobre una papelera, como un funambulista borracho. El móvil de uno de ellos llena el aire fresco de la noche de una música machacona. Hay botellas por el suelo, bolsas de pipas, alguna chaqueta colgada. Uno se ha quitado la camiseta. 

Me han visto. 

Empieza a sonar música de película de miedo. Algunos vuelven la cara hacia mí, y gritan cosas. No les entiendo. No se mueven de donde están, gracias al cielo, pero gritan cosas. Oigo: "guapa", "dame tu teléfono", "vente para acá" y, lo más ridículo de todo, una frase demasiado compleja y muy mal construida sobre que a uno de ellos le duelen los testículos y necesita un reconocimiento médico. 
Me estoy empezando a cabrear. Levanto la barbilla y aprieto el paso. No les miro, pero no bajo los ojos. Que no huelan el miedo. Siguen gritando, pero no se mueven. Gracias al cielo. Me alejo, y los gritos se van apagando. Se ríen. Llevo las llaves en la mano, apretadas. Cuando llegue a casa veré las marcas de los dientes de la llave en la palma de mi mano. Abro el portal casi de una patada, como un placaje, con el corazón a cien y sabor a hojalata en la boca. Malditos cabrones. Tengo un cabreo de mil demonios. 

Cierro la puerta de casa y echo la llave. Suelto el bolso, me quito (por fin) el uniforme y me tumbo en la cama. Esta noche he tenido suerte, porque no se han movido y sólo querían gritar. Otras como yo no han tenido tanta suerte. Pienso en ellas. Aún oigo a los hombres reír y gritar, me llegan sus rugidos flotando por la ventana. 

Pienso en ellas. Ojalá hubieran tenido, como yo, tanta suerte. 

HERMANA, YO SÍ TE CREO. 



martes, 10 de abril de 2012

La violación: ¿fuera del código penal?

Os dejo un texto que ha salido publicado en la revista Alfa y Omega, propiedad del ilustrísimo señor Rouco Varela. Leed y juzgad por vosotros mismos.
FUENTE: http://www.alfayomega.es/Revista/2009/643/05_contrapunto.php


La violación, ¿fuera del Código Penal?

Nada más lejos de mi intención que frivolizar con la violación. Pido disculpas a quien así lo ha entendido. La cuestión es: reducido el sexo a simple entretenimiento, ¿qué sentido tiene mantener la violación en el Código Penal? ¿No debería equipararse a otras formas de agresión, como si, por ejemplo, obligáramos a alguien adivertirse durante algunos minutos? ¿Por qué tanta disparidad en las condenas?
No es demagogia. Hay movimientos recientes en esa dirección. En marzo, en una decisión sin precedentes, el Consejo de Ministros concedió el indulto parcial a un violador, cuya condena a 12 años, ratificada por el Tribunal Supremo, se redujo a cinco años. El condenado es un joven homosexual, bien relacionado con círculos progubernamentales de la industria del espectáculo, que asaltó a otro joven en los lavabos de una discoteca. Sus tres cómplices fueron favorecidos por la Secretaría de Prisiones, de la Generalidad de Cataluña, en otra decisión sin precedentes: obtuvieron el tercer grado, y pudieron abandonar la cárcel tras sólo 8 meses de condena.
Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal. Ése es el ambiente cultural en el que vivimos, y, sin embargo, la inmensa mayoría de españoles consideraría una aberración que se sacara la violación del Código Penal, aunque, a sólo cien metros, uno tuviera una farmacia donde comprar, sin receta, la pastillita que convierte las relaciones sexuales en simples actos para el gozo y el disfrute. Esa hipotética indignación es un motivo de esperanza, porque demuestra que la deshumanización de la sexualidad, que promueve el Gobierno, todavía no ha llegado a un punto de no retorno.
Ricardo Benjumea

miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿Aborto sí, aborto no?

En éste, que debe ser el blog más concurrido de la red, toca ponerse serios. Dejo un trabajo que presenté en la facultad el curso pasado y del que estoy bastante orgullosa, acerca de la interrupción voluntaria del embarazo. El trabajo original tiene 17000 y pico caracteres, pero lo he abreviado un poco eliminando paja médica y la parte de la legislación, que era interesante pero fácil de encontrar. Así, sólo he dejado la parte que en el trabajo se titulaba "Implicaciones éticas". Tengo que decir que este trabajo supuso una reflexión muy profunda para mí, y fue un ejercicio de razonamiento tremendamente útil. Disfrutadlo (yo lo hice).




La interrupción voluntaria del embarazo es una decisión complicada y con múltiples implicaciones, tanto para la madre como para las personas que la rodean. Así, muchas veces resulta difícil establecer un juicio responsable y objetivo acerca del aborto, dado la gran corrupción de la información que establecen determinados sectores de la sociedad como la Iglesia.
Los principales conflictos o dicotomías que se establecen a la hora de evaluar y posicionarse a favor o en contra del aborto son, en su mayor parte, enfrentamientos entre los derechos de la madre y del feto. Decidir cuál de ellos pesa más queda condicionado por los principios morales que hayan sido inculcados a la persona durante su educación. Sin embargo, puede y debe recurrirse a determinados datos objetivos para comprender mejor las implicaciones y las consecuencias del aborto, asociando estos datos a los conflictos o dicotomías de los que se ha hablado antes. Dichos conflictos pueden condensarse en los siguientes puntos:

a. Consideración del feto y su derecho a la vida

Uno de los argumentos más fuertes y recurrentes esgrimidos en contra de la interrupción voluntaria del embarazo consiste en afirmar que el feto, en el momento en que es concebido, es ya una persona, un ser humano con entidad y, por ende, con derecho a vivir.
El derecho a la vida es algo innegable y básico; su defensa forma parte (o debería formar parte) de los esquemas morales de todas las personas. Así queda detallado en la Declaración Universal de Derechos de 1948:
Artículo 1: Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Artículo 3: Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Tras esto, y con una pequeña reflexión se hace evidente que esta dicotomía es de carácter puramente dialéctico: ¿qué es, qué entendemos o cuál es el concepto de “persona”? Y una vez resuelto esto, ¿entra el feto dentro de esta definición?
La definición de persona que nos da la RAE es bastante amplia, y reza:
1. f. Individuo de la especie humana.
4. f. Hombre o mujer de prendas, capacidad, disposición y prudencia.
6. f. Der. Sujeto de derecho.
7. f. Fil. Supuesto inteligente.
Teniendo estos datos, se entiende que todo ser humano desde el momento que nace es una persona, y tiene así el derecho a la vida. Podemos simplificar, de esta manera, hasta el momento del nacimiento: ¿es el acto de nacer el que otorga al ser de la condición de persona, o presenta esta condición desde antes de ello? Y en este último caso, ¿desde cuándo?
El proceso de formación del embrión comienza cuando se produce la fecundación: el espermatozoide (gameto masculino) atraviesa la membrana celular del ovocito secundario o gameto femenino, se fusionan sus núcleos y dan lugar al cigoto, la primera célula, con la dotación genética completa, a partir de la cual se desarrollará el embrión.
A partir de la cuarta semana, el embrión empieza a desarrollar los vestigios de los futuros órganos y aparatos, y en esta etapa resulta muy sensible a cualquier noxa o agente nocivo capaz de alterar ese desarrollo.

Entre las semanas cuarta y séptima desde la fecundación, en el embrión se produce la formación y el desarrollo de casi todos los órganos y tejidos del cuerpo (detallaremos los más importantes a continuación). A partir de la séptima semana, la fase embrionaria se da por concluida y el embrión pasa a llamarse feto. Desde este momento hasta el nacimiento, en el feto ocurrirá el crecimiento y maduración de los órganos y tejidos ya formados; no se formarán nuevos órganos.
El corazón comienza a latir al principio de la cuarta semana del desarrollo; este funcionamiento tan precoz es necesario ya que el embrión requiere un aporte de oxígeno y nutrientes lo más temprano posible. El sistema nervioso central y periférico tiene un desarrollo extraordinariamente más lento; continúa formándose incluso durante la infancia, madurando y estableciendo conexiones sinápticas más profusas. El cerebro se diferencia del resto del sistema nervioso central alrededor de la quinta semana, pero en este momento no presenta funcionalidad. A las 22 semanas, el encefalograma ya muestra cierta actividad cerebral, aunque intermitente. Dos semanas después, la señal es continua, y es entonces cuando aparecen unos patrones básicos de sueño y vigilia. En la semana 26 ya han comenzado a establecerse unas conexiones sinápticas primitivas, que estarán básicamente completadas en la semana 30. Se ha visto que fetos en el tercer trimestre ya tienen cierta habilidad de 'aprender', es decir, de acostumbrarse a estímulos determinados e, incluso, dar respuestas de memoria a corto plazo.
Con todo esto, no puede afirmarse a partir de qué momento el feto presenta consciencia o, lo que es más amplio, entidad como persona. Sería excesivamente extremista afirmar que el embrión recién concebido es ya una persona, pero también lo sería afirmar que hasta que no es expulsado por el canal del parto, no se convierte en tal. Se propone una postura intermedia: el feto puede considerarse una persona desde el momento en el que posee una autonomía somática básica, es decir, que recibiendo aporte de agua y nutrientes básicos, su cuerpo es capaz de procesar los mismos, emplearlos y mantenerse con vida en condiciones normales. Simplificando esto, el feto puede considerarse una persona desde que es capaz de sobrevivir fuera del vientre materno (por supuesto, siendo atendido).
Sin embargo, este tipo de discusión suele llevar implícito un componente emocional muy alto, con lo que las conclusiones sobre la misma tienen un carácter difícilmente objetivable.

b. Derecho de la madre a decidir

Como ya hemos desglosado, el derecho a la vida del feto existe y puede aplicarse a partir de ciertos momentos del desarrollo del mismo; esto queda, por supuesto, condicionado por el esquema moral de cada uno.
Sin embargo, existe otro derecho muy importante que queda a veces alienado: el derecho de la madre a decidir sobre su propio cuerpo, sobre su vida y su futuro, así como sobre el futuro del embrión. La pregunta lógica sería: ¿qué derecho prevalece?. De hecho, este derecho a la libertad y a la autonomía está detallado en la Declaración Universal de Derechos. Dado que nos hallamos ante un enfrentamiento entre dos derechos de la misma entidad, habría que preguntarse si el derecho de la madre prevalece sobre el del feto; probablemente la respuesta sea afirmativa, por la sencilla razón de que la madre está plenamente formada y es una persona sin ningún género de duda, mientras que el hecho de que el feto ostente esta condición no está universalmente aceptado.
Por otro lado, el hecho de que una madre haya dado los pasos necesarios para poner en existencia a un embrión formado, ¿supone también para ella la obligatoriedad de conservarlo? Y lo que es más: ¿quién debe – moralmente – contestar a esta pregunta: la madre, el padre, la sociedad, la justicia?
Resulta evidente que el embrión o feto no nacido no tiene en absoluto capacidad de decisión, ni de opinión sobre su futuro. Así, si se da el caso, la persona con más derecho a decidir por él es su madre, según dicta la lógica más básica; su madre, y no el Estado penal, la sociedad o cualquier otro tercer elemento.

c. Consecuencias de la decisión de abortar

La decisión de interrumpir la gestación puede tener diversas consecuencias para la mujer. Existe la posibilidad de que se presenten complicaciones físicas: infecciones, las hemorragias, las complicaciones debido a la anestesia, las embolias pulmonares o del líquido amniótico, así como las perforaciones, laceraciones o desgarros del útero.
Por otro lado, y de manera más importante, las mujeres después de un aborto pueden sufrir graves consecuencias emocionales y psicológicas. Cabría suponer que la mujer, habiendo decidido libremente abortar, no debería sufrir este tipo de sensaciones; sin embargo, se pueden presentar hasta en el 60% de las mujeres. algunas de ellas son: culpabilidad, impulsos suicidas, sensación de pérdida, insatisfacción, sentimiento de luto, pesar y remordimiento, retraimiento, pérdida de confianza en la capacidad de toma de decisiones, inferior autoestima, preocupación por la muerte, hostilidad, conducta autodestructiva, ira/ rabia, desesperación, etc. sobre todo en gestaciones ya avanzadas, las consecuencias para la madre pueden llegar a ser devastadoras, y podrían llegar a prolongarse durante largos periodos de tiempo.

d. Embarazos no deseados en mujeres adolescentes

Todo lo que hasta ahora se ha dicho es aplicable a mujeres maduras, adultas y responsables con capacidad de decisión; se ha analizado hasta ahora si el derecho a vivir del feto es preponderante sobre el derecho a la autonomía y libertad de decisión de la mujer, que en cualquier caso es responsable de sus actos y debe ser consecuente con los mismos.
Sin embargo, cuando hablamos de mujeres adolescentes o adultas jóvenes, el panorama cambia drásticamente. Sin entrar en las conductas irresponsables que hayan podido llevar a esta situación, que son siempre negativas y denotan una grave falta de consciencia, un embarazo en la época adolescente se concibe social e individualmente como un grave problema, y de hecho lo es.
La mujer puede decidir interrumpir la gestación, con lo que nos encontraremos ante las consecuencias físicas que se han detallado en el punto anterior.
Por otro lado, la decisión de llevar a término la gestación y hacerse cargo del hijo tiene consecuencias que pueden considerarse mucho peores, tanto para la madre y su familia como, sobre todo, para el hijo.
La asunción de la responsabilidad de tener un hijo implica que los proyectos vitales de la madre, fuesen los que fuesen, deben interrumpirse o terminar. Dado que la ley de Educación no contempla el supuesto de los embarazos adolescentes, las mujeres en esta etapa suelen dejar sus estudios. Esto repercutirá en su futuro, a la hora de encontrar un trabajo y establecer unos recursos propios, considerando la falta de formación básica que la mujer arrastrará a lo largo del resto de su vida. Además, dado que la mujer adolescente no cuenta con un modo de vida propio sino que depende de sus progenitores, los gastos económicos derivados del cuidado del hijo pasan a ser responsabilidad de sus abuelos, y no de sus padres.
Las consecuencias emocionales para la madre son mucho más amplias que las que sobrevendrían a una mujer adulta; Pueden ser: problemas de autoestima, frustración, sentimientos de culpabilidad por el rechazo social y, en algunos casos, familiar, estrés, confusión por el paso brusco e indeseado a la adultez, mayor riesgo de ruptura en la pareja, etc.
De todo esto se derivan consecuencias para el recién nacido, que es sin duda el que más sufre, tanto durante su niñez más temprana como durante el resto de su vida. Los riesgos físicos son diversos, dado que ha sido concebido en un organismo adolescente y aún inmaduro: deficiencias físicas y mentales, nacimiento prematuro, enfermedades infecciosas, etc. Sin embargo, el hecho de que el hijo no haya sido deseado ni buscado repercutirá muy negativamente en él, tanto en sus emociones como en el trato que recibirá de sus padres. Tendrá un mayor riesgo de ser dado en adopción e incluso de ser abandonado, y menos oportunidades de una vida digna, un hogar propio y de tener sus necesidades básicas plenamente cubiertas.

Conclusión


Una propuesta integradora pasaría por permitir el aborto libre, sujeto a la decisión de la embarazada, pero estableciendo unos plazos determinados más allá de los cuales no podría realizarse la interrupción de la gestación. Lo que resulta evidente es que, cuanto más avanza el embarazo, mayores son las justificaciones que se requieren para interrumpirlo. En cualquier caso, el aborto es una decisión absolutamente personal y no debe ser un debate social.
Vista la enorme complejidad del mismo, lo más sensato parece tratar de que este debate se produzca con la menor frecuencia posible. Para eliminar de la sociedad la necesidad de esta práctica, o para que quede sólo como un método a aplicar en casos extremos o urgentes, sería deseable trabajar educando a la juventud en una visión de la sexualidad más abierta y responsable, haciéndoles comprender las consecuencias que puede tener un embarazo no deseado para la madre y para el hijo, e inculcando conductas de prevención que permitan a las mujeres (sobre todo a las jóvenes) disfrutar de una sexualidad segura y sensata.

jueves, 21 de abril de 2011

Peligro

- Una mujer con el corazón roto es peligrosa como una pantera hambrienta... - susurró ella despacio, escupiéndole cada palabra con desprecio - así que más te vale andarte con cuidado -

Rozó su mejilla con sus labios, carnosos y pintados de carmín, y dejó un rastro pequeño que él luego vería. Le atravesó con la mirada, con esos ojos grises como el acero, vastos y vacíos, que nunca conseguía entender. La mirada que le lanzó le hizo estremecerse; mitad odio, mitad calor, no sabía si besarla o huir en respuesta.

Pero ella fue más rápida.

Se levantó de la cama en la que estaban acurrucados y le obsequió con una visión de su espalda desnuda, pálida y perfecta. Anduvo despacio hasta el otro extremo de la habitación y se subió en unos tacones negros de charol, unos zapatos imposibles y vertiginosos. Diez centímetros más alta, volvió a la cama y se enfundó el vestido rojo, ajustado a su cuerpo torneado. Ya vestida, se sentó a horcajadas sobre él y le sonrió de nuevo con aquella mirada mitad odio, mitad pasión. Le besó con saña, le metió la lengua hasta la campanilla y le mordió el labio inferior con dureza hasta abrirle una brecha que no se borraría en mucho tiempo. Cuando separaron sus labios, él tenía los ojos inundados en lágrimas de dolor. Ella soltó una carcajada y le besó en la mejilla, como pidiéndole perdón. Después empezó a juntar sus rodillas, apretando con todas sus fuerzas los costados de él. Se movió encima suyo con sensualidad mientras le besaba el cuello, y cuando notó que se relajaba, le clavó el tacón en la entrepierna con un leve movimiento de tobillo. No le hizo demasiado daño, pero sí el suficiente. Le mantuvo prisionero en aquel abrazo bizarro, volvió a posar sus labios carnosos y febriles sobre los de él y le dedicó una última sonrisa.

- Una mujer con el corazón roto es peligrosa como una pantera hambrienta. No lo olvides - mientras decía esto, acarició su mejilla y le abrió un corte largo y fino con la uña del dedo índice. Salió de la cama y se marchó, oscilante, pausada, pálida y fría, como una pantera que acabase de destripar a su presa, sin mirar atrás.

jueves, 12 de agosto de 2010

Crónica de una muerte anunciada.

Llamo a tu puerta y empiezo a hervir a fuego lento; también tú.
Abres y te beso en la comisura de la boca. Ya está todo el pescado vendido.
Me das largas, te vas a la ducha, leo tus mensajes, me conciencio. Vuelves y sonríes. Preciosa, como siempre. Preciosa, como nunca.

Intercambiamos palabras, cosas, pocas cosas. Te escucho, sin parar te escucho y tú te desahogas. Sin embargo, estás bien. ¿Qué digo?; mejor que bien.

No sé como, nos metemos en vereda. No sé como llegamos a este punto, pero aquí estamos. Como siempre, como nunca, ambas sabemos hablar más claro pero nos divierte marear la perdiz. Como siempre, como nunca, nos tiramos proyectiles sin ninguna mesura. Ambas sabemos hablar más claro. Podría lanzarme a tu cuello ahora mismo, pero así es más divertido.

Me dices que estás cansada, y te digo que no tienes actividad. Me dices que estás esperando que la actividad venga a tí. Te callo la boca, y ya está todo dicho. ¿Crees que puedes resistire? Yo creía que no, pero me cuesta trabajo traerte al colchón. Sigo yo sola, te beso en la comisura de la boca. Cuando quiero darme cuenta, estoy a horcajadas sobre tí.

Te levantas, bajas la persiana, cierras la puerta, apagas la TV, pones el aire (a 24 grados, no lo olvidaré), bajas un poco más la persiana. Como un gato en una jaula. Me mareas a mí, sólo palabras. Decídete de una vez, te digo. Decídete, cobarde. Eso te toca profundo, y se acabaron las tonterías. Vienes a mis manos, y te recorro de arriba a abajo. Me miras y me dices: ¿qué haces con tanta ropa?.

A partir de ahi, ahora sí, todo está hecho. Después de cuatro años, estamos juntas por fin. Sin ataduras, sin peros, sin dar explicaciones. Libres.


[...]


Me gusta cómo respiras cuando te toco. Tus ojos, siempre cerrados. Me gusta la curva que se forma entre tu boca y tu barbilla; la yema de mi dedo índice encaja ahí perfectamente. También encaja la curva de mi nariz en tu mandíbula. También encaja mi pecho en la última depresión de tu espalda. Tu espalda, tostada y lisa, vasta y suave. Me dices que el aro de mi nariz está frío. Estás medio dormida, y aprovecho para rozarte y recorrerte con el dedo. Suave, templada. A media luz, eres preciosa; también lo eres a luz entera. Te miro tumbada en la cama, boca abajo, con la cabeja enterrada entre almohadas. Suspiras de vez en cuando. Todo está bien; sólo pienso en la suavidad de tu piel. Todo está bien; volveremos a vernos pronto.

lunes, 2 de agosto de 2010

Aprender a querer



-Este año 2010, se produce en España un asesinato machista cada cinco días. El año pasado, se producía uno por semana. Hasta hoy, dos de agosto, 49 mujeres han muerto por esta causa.

He comenzado a escribir esta entrada con ese párrafo, y he seguido con otros cuatro bastante largos, desglosando las ideas de los jóvenes (según mi experiencia) y los moldes y estereotipos que existen. Sin embargo, no creo que sea lo más adecuado; no tiene sentido hablar del machismo, del sexismo, de la desigualdad, de la dominación, de la sumisión, porque todos sabemos de qué va esto. El mundo está cambiando, pero todo sigue demasiado igual. Esto queda demostrado con los frios números; éstos pueden ser sólo números o convertirse en mujeres con nombre y apellidos, con familia, con deseos, con ilusiones, con miedos, con problemas, con aficiones y con ganas de vivir. Algunas de ellas son:

*Josefa, de 45 años, estrangulada por su marido Juan Manuel
*Joana es apaleada, axfisiada, apuñalada y mutilada por su pareja, con problemas psiquiátricos
*Isabel Barroso, de 26 años, es apuñalada por su expareja dentro de su automóvil, donde dejó que se desangrara hasta morir..
*Carmen, asesinada por su marido. La metió en el coche donde él se suicidó también.
*Antonia, una prostituta con la que el asesino mantenía relaciones habituales, es asesinada y retiene su cadaver en casa hasta el dia 12 en que es descubierto (no contabilizada por Ministerio por su profesión)
*Mª Victoria, de 64 años, apuñalada en plena calle y por la espalda por su ex-pareja.
*Enma, de 47 años, apuñalada por su pareja en su domicilio, por la espalda.
*Fátima, 25 años, asesinada a tiros por su ex-pareja, dentro de un disco-bar.
*Ana, de 49 años, es apuñalada en plena calle por su expareja.
*Guadalupe B.M tenía 41 años, su expareja le asestó decenas de puñaladas al no aceptar la ruptura.
*Farida, 46 años, apuñalada por su marido en plena calle. Ella trataba de iniciar los trámites de separación.


[Ni una más]