Tengo las manos torpes y atrofiadas; no puedo escribirte unos versos tan hermosos que hablen por sí mismos. No puedo hacer eso, pero puedo ser sincera y hablar en prosa, que es el primer lenguaje del ser humano. Te diría muchas cosas, pero las palabras se las lleva el viento; y como las palabras se las lleva el tiempo, sólo puedo darte las gracias. Espero, por tu bien, que nunca te rompas ni desees dormir y nunca despertar. Ojalá jamás necesites desesperadamente coger mi mano. Pero, si algún día es necesario, si algún día la vida te da una patada en el culo y te tira de bruces contra el albero, yo estaré ahí para ayudarte a levantarte. Si los demonios tiran de tí hacia abajo, yo estaré ahí para vencer esa fuerza y devolverte a mi lado. Si el torbellino ruge y te atrae irremisiblemente hacia él, yo estare ahí para llamarte y devolverte a la luz. Por tu bien, ojalá nunca tenga que hacerlo. Pero, si me necesitas, allí estaré. Y, ¿por qué?
Por tí. Por quién eres. Por todo lo que me das. Por hacerme compañía, por enseñarme los secretos de las mil y una noches, por hacerme sentir fuerte y linda. Por tí.
El pasado ya es historia, y el presente es un regalo. Lucharé.
Sé que las palabras se las lleva el tiempo, pero ahora mismo es lo único que tengo para darte.
Poesía, literatura, pintura, viajes, historia del arte, medicina, política... Un poco de todo y un poco de nada.
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sábado, 23 de julio de 2011
domingo, 20 de marzo de 2011
Sin saber

No necesito cerrar los ojos para soñar contigo.
Me sé todos tus pliegues de memoria.
Lo único desagradable de todo esto es el nudo en el estómago, que no se va. NO SE VA. Y tú, tú también eres desagradable, porque sé que tendré que sacarte de mi cabeza con sacacorchos. Cuanto antes empiece, mejor que mejor.
Nunca más
Era una límpida mañana de finales de marzo, y no había dormido más de cinco o seis horas. Abrió los ojos a las nueve, desayunó con unas sempiternas ganas de vomitar y se enclaustró. Tengo que estudiar, se dijo, pero obedeció a su cuerpo (en parte) y no a su cabeza. Hizo un dibujo de él, , o un boceto, y lo guardó en su cuadernito de piel negra. Fue y vino, se aflojó el cinturón, se tumbó en la cama, soñó despierta (con él), le hizo el amor diez o doce veces en un par de minutos, le dijo: "creo que me he enamorado de tí" y escuchó catorce respuestas distintas, todas al mismo tiempo.
Pensó que era horriblemente contradictorio que no pudiera tener sueños durante la noche, que se levantara con el cerebro en blanco; sin embargo, de día no podía controlarse y se encontraba a sí misma cada diez minutos cavilando en posturas extrañas.
A las 11.11 abrió los ojos después de amortajarse bajo las sábanas y se sentó en el escritorio (seguía con las ganas de vomitar), escribió, pensó que le amaba (sentía unos deseos irrefrenables de gritarselo a la cara), leyó el texto que había soltado y se regañó a sí misma (¿qué puta basura depresiva es esta?). Pulsó el botón "Publicar Entrada" y se largó, ahora sí.
Estoy cansada, tengo tantas cosas que dar y no hay nadie con los brazos abiertos... Tengo tanto que darte, que no creo que puedas creerme.
Pensó que era horriblemente contradictorio que no pudiera tener sueños durante la noche, que se levantara con el cerebro en blanco; sin embargo, de día no podía controlarse y se encontraba a sí misma cada diez minutos cavilando en posturas extrañas.
A las 11.11 abrió los ojos después de amortajarse bajo las sábanas y se sentó en el escritorio (seguía con las ganas de vomitar), escribió, pensó que le amaba (sentía unos deseos irrefrenables de gritarselo a la cara), leyó el texto que había soltado y se regañó a sí misma (¿qué puta basura depresiva es esta?). Pulsó el botón "Publicar Entrada" y se largó, ahora sí.
Estoy cansada, tengo tantas cosas que dar y no hay nadie con los brazos abiertos... Tengo tanto que darte, que no creo que puedas creerme.
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